“El socialista que no es feminista carece de amplitud.
Pero quien es feminista y no es socialista carece de estrategia.”
(Louise Kneeland)
No todas las feministas somos iguales, porque no es lo mismo ser una feminista que solo le importe la discusión de sexo contra sexo, o ser una feminista que deposite su confianza en los parlamentarios patronales a cambio de un discurso por el post natal de 6 meses, que ser una feminista que quiera terminar con la opresión de las mujeres y sepa cuáles son sus aliados para derribar el sistema que oprime y explota a millones de trabajadadoras, niñas, diversidad sexual, pueblos indígenas, etc.
Hay feministas que se acomodan a la democracia para ricos, le hacen barra a parlamentarios que toman sus demandas, no importa si estas son pura demagogia para aumentar su simpatía en las encuestas o asegurar su reelección. Para ellas, estos parlamentarios de los partidos patronales son una luz de esperanza para mejorar las condiciones de las mujeres, no importa si son migajas, se alientan porque para ellas peor es nada. Articulación Feminista va y viene entre la confianza a la institucionalidad y su autonomía como mujeres organizadas. Critican a la Concertación (partido patronal), pero al mismo tiempo no pocas de sus militantes se proponen a realizar una plataforma en común con las mujeres de la Concertación.
No todas las feministas somos iguales, aunque bien luchamos por varios derechos juntas como contra la violencia hacia la mujer, por el derecho al aborto, por los derechos de la diversidad sexual, por postnatal de 6 meses, etc. Seguramente estas demandas generales las seguiremos planteando juntas, como también podemos converger por el derecho a la educación gratuita y laica. Sin embargo, hay diferencias, estas son estratégicas, se trata de que alternativa necesitemos para conquistar nuestros derechos ¿individualmente contra todos los hombres y el machismo? ¿Confiando que las leyes sean votadas en el parlamento en una democracia para ricos? ¿Reivindicando figuras como Bachelet?.
La Red chilena contra la violencia sexual y doméstica plantea en uno de sus afiches “machismo de derecha, machismo de izquierda ninguna diferencia”. Para estas feministas un empresario que explota a miles de trabajadoras/es, oprime con su ideología conservadora para mantener el sometimiento de las masas, empresarios y políticos que están en desacuerdo con que la diversidad sexual tenga el derecho a un matrimonio igualitario, empresarios que no quiere que las mujeres tengan efectivo derecho al postnatal, es por eso generan un sector de mujeres contratadas minoritario y un sector mayoritario de trabajadoras con contratos flexibles o trabajos informales, para ellas este machismo es igual al machismo de la izquierda. Bachelet, como mujer, ¿no siguió esta línea?, flexibilizo más el trabajo femenino, dio medidas parches una vez al año, que solo sirvieron para desinflar el descontento de trabajadores y pobres, Bachelet encabezo un gobierno, que al igual que todos los gobiernos de la Concertación, profundizo el modelo heredado de la dictadura y hoy a nivel internacional defiende a los cascos azules de la ONU que violan a niñas y mujeres en las zona de conflicto al servicio de EE.UU. Esto demuestra que sexo contra sexo no es la salida, la clase nos obliga a apoyarnos con los hombres de nuestra clase. Sin duda que en la clase trabajadora, como en la izquierda el machismo existe, es una contradicción necesaria de superar, pero estos hombres intentan acabar con su condición de explotados, viven las miserias del trabajo capitalista todos los días, al igual que nosotras. Si bien nosotras somos las más golpeadas por este sistema de masería, es necesario avanzar en que la clase trabajadora tome en sus manos las demandas específicas de las mujeres, para ello es necesario que las trabajadoras den la pelea al interior de sus filas y derrocar el machismo de la clase trabajadora. Para si actuar como un solo puño contra la miseria de la opresión y la explotación.
Es por eso, que las militantes de Pan y Rosas y el Partido de Trabajadores Revolucionarios planteamos que la clase obrera y los estudiantes tomen las demandas específicas de la mujer; que levantemos comisiones de mujeres en cada lugar de estudio, trabajo y población. Que impulsemos secretarias de género donde podamos discutir nuestras demandas específicas. Para hacer real esto, es necesario levantar un partido de trabajadoras/es revolucionarios que luche contra la explotación y la opresión, sin ninguna confianza en los políticos patronales y del dialogo social estéril, que sea clasista y al servicio de las/os trabajadoras/es.






